¿Quién puede vivir en San Marcos Sierras?
Hace 15 años, si a algún vecino sanmarqueño nacido en estas hermosas sierras le hubieran gritado por la calle “¡Sos un indio!” probablemente se hubiera ofendido bastante y hubieran terminado “a los puñetes” con el “agresor”. Hoy día, en cambio, se respira en el valle de Tay Pichín un notable resurgimiento del orgullo de haber nacido en estas tierras, de conservar tradiciones y valores que la gente de la ciudad ya ni recuerda, de ser nativo.
¡Qué curioso! Los primeros que resaltaron las virtudes de la tierra, de los pueblos originarios, de la cultura indígena, fueron algunos nietos de inmigrantes europeos que habiendo vivido la decadencia de la vida urbana y apreciando al pueblo lindo, a San Marcos, a su gente y a sus costumbres, se dieron cuenta de la riqueza que hay en esas culturas antiguas y sabias, en profundo contacto con la Naturaleza.
Luego la conciencia siguió creciendo. Los sanmarqueños revalorizaron la importancia de su sangre nativa a la vez que seguían interactuando con “los de afuera” que suelen traer más recursos, otros conocimientos, otras experiencias. Por supuesto, hubo quienes se arrimaron a la nueva ola para sacar algún rédito político, algún cargo o título; esto también sucede en San Marcos.
Dicen que los indios de Norteamérica, primos lejanos de nuestros comechingones, dijeron: “La tierra no pertenece al hombre, el hombre pertenece a la tierra” y advirtieron que a la tierra era necesario respetarla y cuidarla para vivir en armonía y felicidad.
Entonces, si la tierra no pertenece al hombre: ¿De quién es San Marcos Sierras? ¿Quién puede vivir en este valle, en los pueblos circundantes, en cualquiera de los pueblos lindos del país?
La Ley Suprema de Argentina, la Constitución Nacional, dice lo siguiente:
Artículo 8o.- Los ciudadanos de cada provincia gozan de todos los derechos, privilegios e inmunidades inherentes al titulo de ciudadano en las demás.
Artículo 14o.- Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio, a saber: de trabajar y ejercer toda industria licita; de navegar y comerciar; de peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino; de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa; de usar y disponer de su propiedad; de asociarse con fines útiles; de profesar libremente su culto; de enseñar y aprender.
Artículo 16o.- La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre, ni de nacimiento: no hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales antes la ley...
Artículo 19o.- Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral publica, ni perjudiquen a un tercero, están solo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados. Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ello no prohibe.
Estos artículos de la Constitución, la cual está en plena vigencia por más que a veces sean mayoría quienes pretenden ignorarla, nos dicen claramente que la Ley no contempla poner trabas para que ningún ciudadano circule o se asiente con derecho en cualquier territorio del país.
Si a pesar de esto, hubiera quienes cayeran en la grave falta de discriminar a alguno de sus conciudadanos por su color de piel, lugar de origen, condición social, opiniones políticas o religiosas, estarían violando la Ley Nacional 23.592 (anti-discriminación) y la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de Costa Rica, 1969), al cual nuestro país está adherido, que declara:
Los Estados partes en esta Convención se comprometen a respetar los derechos y libertades reconocidos en ella y a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona que esté sujeta a su jurisdicción, sin discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social.
De acuerdo a la Ley, los únicos que no tendrían derecho a vivir en un lugar del país como San Marcos serían:
Los delincuentes de todo tipo
Los estafadores
Los corruptos
¿Por qué? Sencillamente porque deberían estar presos y no tenemos cárceles en este valle. Esas serían las únicas razones por las cuales un funcionario público, una asociación o grupo de vecinos podría pedir que “echen” al alguien del pueblo.
Esto no significa que la población o una parte de ella no tenga derecho a manifestar su desagrado o repudio frente a personas, instituciones o empresas, de adentro o de afuera de la localidad, que lleguen con intenciones dudosas, con propósitos codiciosos que traerían la ruina del ambiente o de la comunidad, con fuentes de financiamiento poco claros que sirvan para construir progreso material a costa de la ruina moral, con ambiciones políticas egoístas que se alimenten de la división y el conflicto de la comunidad, etc., etc., etc...
Manifestar es un derecho. Incitar a la violación de las Leyes es una grave falta que puede llegar a penalizarse.
Sin embargo, lo mas importante es que los sanmarqueños nativos y los sanmarqueños por adopción reconozcamos que estamos construyendo juntos un pueblo muy especial entre los pueblos del país, con una integración social y normativas locales que se destacan en el mundo (y que en gran parte son aportes de quienes vienen de otras provincias). Con una belleza natural que le debemos a nuestros ancestros y debemos preservar para nuestros hijos, con una actividad económica notable que es propulsada en gran parte por los “que vienen de afuera”, con una cultura muy rica fruto de la integración de tantas corrientes y grupos sociales.
Hace unos pocos años Malasia, un pais del sudeste asiático estaba en la ruina económica y moral por los constantes conflictos entre las razas nativas y extranjeras que pueblan el pais y la corrupción de sus dirigentes que aprovechaban esos conflictos para aumentar su poder. Una crisis profunda y la visión de nuevos dirigentes llevó a todos los habitantes del país a trabajar unidos bajo el lema que la tierra era de todos los que vivían en ella, aceptando y consensuando las diferencias. En poco tiempo de ser un pais atrasado y pobre pasó a ser una de las principales potencias de Asia.
Esperemos que no tengamos que llegar a una crisis tan profunda para que aprendamos a respetar las diferencias que nos enriquecen, para que nos unamos en el logro de un progreso sustentable y los dirigentes comiencen a pensar en el presente y en el futuro de todos los habitantes de San Marcos Sierras más que en su propia carrera política.
Pablo
Gabriel Tristán
pablosanmarcos@sanmarcossierras.org