San
Marcos Sierra ofrece una alternativa de placer y descanso en "silencioso"
contacto con la naturaleza, sin necesidad de apelar a ninguna muestra
de confort, mundanidad que rompería esa buena convivencia "primitiva".
Distancias:
ver Cómo Llegar
Altura
sobre el nivel del mar: 680 m.
Fecha
de fundación: no está definida, algunos toman como hito de
inicio del Pueblo la construcción de la capilla (1732).
Fiesta
patronal: 25 de abril. Patrono: San Marcos.
Población
permanente estimada: 700 (en el casco del pueblo), 3.000 (incluída
la zona rural).
Establecimientos
educativos: escuela primaria e instituto secundario.
Reseña
Histórica: En la época prehispánica esta población fue el
feliz hábitat de los comechingones, como lo testimonian las cuevas
de piedra horadadas por los vientos y la arenisca, en las cercanías
del río Quilpo. Luego, entre 1500 y 1600 la zona del actual San
Marcos Sierra fue "encomienda" que los reyes de España otorgaron
en regalía de campañas de conquistas y colonización del Tucumán
y el Alto Perú. Por ese entonces, fue el primer propietario de
la Estancia de San Marcos Sierra Jerónimo de Bustamante. Muerto
Bustamante en 1671 las posesiones pasan a Alfonso Luján Medina,
impulsando una etapa de prosperidad para la estancia plantando
frutales e instalando el riego a través de un molino. Luego, tras
varias ventas pasa a ser propiedad del Deán de Santa Cruz de la
Sierra Toledo Pimentel, quien no deja sucesores. Alrededor de
esa época debe señalarse la construcción de la capilla del pueblo,
la cual data de 1732 y que lleva la inscripción de 1734 en su
frente.
Un
hecho inédito: Ante el estado de abandono de la estancia,
una comunidad aborigen sanavirona eleva su pedido de apoderarse
de estas tierras. El reclamo es escuchado por el gobernante cordobés
de la época, el Marqués de Sobremonte, quien efectuó las mensuras
y repartos de tierras correspondientes, para que así los grupos
sarnavirones y comechingones convivieran en el lugar. Según relatan
los estudiosos, un 17 de marzo de 1806 el cacique Francisco Tulián,
tomó posesión de las parcelas, registrándose de tal modo un acto
inédito: la devolución de tierras por parte del conquistador
español a los originales dueños, los pueblos aborígenes comechingones
y sanavirones.