Entrevista a Ricky Collados
La Educación por el Arte en San Marcos Sierras

 
Buenas noches. Estamos aquí en el taller de Ricardo Collado. Que funciona como..      
   
    Como un espacio para trabajar en la educación por el arte, o sea, educar usando las herramientas del los lenguajes artísticos como... para desarrollar a la persona, para que la persona pueda encontrar una autoexpresión y una auto identificación con... su propia obra y desarrollarse desde las edades mas tempranas a las mas adultas.
                 
      O sea que trabajas con niños... y adultos
                 
Si con niños desde 2 a 5 años y después tenemos unos talleres a la tarde de 5 a 7 años, taller de arte integral, hacemos música, estamos haciendo ahora una radionovela, es una radionovela pero también que se esta convirtiendo en una banda sonora de espectáculo tal vez de sombra, es una banda sonora, y después un taller de niños de 8, 9, 10 y 11 años que esa es una banda de música que justamente el domingo que viene estamos proyectando un concierto. Hay un repertorio de 9 temas y es muy lindo. Esa banda fue a Cba. Los chicos cobraron por su trabajo. La verdad que tienen una entrega bárbara como trabajan y es parte de la cuestión material dentro del trabajo artístico, es importante que este acompañado como dice Justine, que es una gran improvisadora, “la esencia siempre tiene que estar acompañada de la materia” y es real no?, porque tiene que generar un soporte material.    
                 
  Como te llego la música... como llego a tu vida la música?  
                 
  No se bien... pasa que por ejemplo tengo que remontarme a los recuerdos de cuando era niño. Bueno hay algunos recuerdos que no los tengo concretamente, pero mi mamá y mi papá me cuentan que cuando tenía 2 y 3 años daba vuelta sin parar alrededor de un banquito cuando escuchaba música, había un banquito y corría alrededor de un banquito cuando ponían música y no paraba he?, después... si de esto ya tengo recuerdo, tenía un wincophone y tenía acceso al wincophone, ya tenía 5 años y ponía un disco que lo ponía todo el tiempo que es un disco de los fronterizos, un conjunto folklórico, y tenía un bombito chiquito como este, regional, hecho con terciadito, y una guitarrita de cuerdas de juguete, y bueno, alternaba entre el bombo y la guitarra, rascando, tocando y trepándome al modular a donde estaba el winco para dar vuelta el disco o para poner el tema que quería escuchar y alternaba entre cantar y escuchar todo el tiempo y mucho... y como a eso lo hacia todo el tiempo mi mamá dijo, bueno... vamos a mandarlo a estudiar guitarra por acompañamiento como se decía en ese tiempo, vos podías estudiar guitarra por acompañamiento o por música. Por música había que ir al conservatorio y por acompañamiento era el maestrito del barrio, y bueno, ahí me mandaron al maestrito del barrio, todavía me acuerdo de él, yo tenía unos 6 años, y... ahí empecé, me acuerdo que lo primero que aprendí fue Zamba de mi Esperanza, y en ese mismo lugar enseñaban danza folklórica y también me mandaron a bailar. Baile hasta los 7 u 8 pero guitarra seguí estudiando y después me mandaron a un conservatorio mas o menos desde los 8 hasta los 12 años de edad. Fui a un conservatorio que se llamaba William, no me acuerdo y bueno, ahí me dieron duro con el solfeo con el do, re y fue bastante aturdidor, pero di los primeros pasos en la guitarra, en la lectura y el asunto es que mas o menos a los 12 años, cuando entre a la secundaria, me había mudado, había dejado de ir al conservatorio, a asistir a cursar, entonces un profesor venía a mi casa y me enseñaba para rendir a fin de año, y resulta que yo estaba harto de la teoría de William y de todo y un día la colgué arriba de un ropero y cuando vino el profesor dijo... “bueno, ahora la teoría de William” “nov, profesor, no la pude estudiar porque resulta que la perdí, la busqué, la busque y no la pude encontrar” mi mama que por supuesto se daba cuenta de todo, la buscó y donde la fue a encontrar, arriba del ropero, y bueno ahí, se dio cuenta que yo la había tirado, ¡como iba a ir a parar ahí!... llegó mi mama y me dió la teoría de Wiliam por la cabeza. Y bueno... fue muy humillante para mi, muy... no se lo estoy recriminando para nada a mi mamá, a mí a veces me salen cosas así con mis hijos también no?, pero fue un límite para mi con el tema y ahí no mas me planté y dije no... no quiero estudiar mas, no me gustaba, todo eso ya no me gustaba, Ya había empezado primer año y bueno... dejé. Al otro año cuando tenía 14 años con un grupo de compañeros de la escuela empezamos a escuchar beattles y los rolings y escuchábamos y nos pasamos los discos y uno de ellos se compró una guitarra eléctrica y otro que tenia una acústica y que se yo!, y nos juntamos un fin de semana en la casa de uno y empezamos a tocar y cuando me da la guitarra a mí, yo hacía mucho que ni tocaba pero empiezo a tocar y me doy cuenta que sabía tocar y que sabía puntear y moverme con el diapasón y que se yo, y entonces empecé a aprenderme los temas de los beattles y mis compañeros decían che que bien y claro, esa formación previa, esos 4 años previos resulta que me daban, me hacían hacer ancha. Entonces eso a esa edad me hizo sentir afirmado que tu personalidad, que es un una época de mucha inestabilidad que se está formando, entonces la música me ayudaba a afirmarme en la personalidad.  
                 
   
Eras como un líder...
         
    Si... tal vez, o por lo menos, en el punto en el que uno se destacaba. A la hora de tocar la guitarra gozaba de cierta reputación que se yo... junto con otros... tuve un factor de inserción. Volviendo a la pregunta inicial, en un determinado momento la música pasó a ser mi pasaporte en cierta manera y en de alguna manera me dio siempre mucho placer, lo que sí, siempre tuve la sensación de que la música es algo aparte. Por ejemplo la gente por ahí cuando me ve me pregunta... “che, como va la música”, la típica pregunta, y... la música está ahí... es como la ducha, vos abrís la ducha y te metés abajo o no entrás ala ducha por mucho tiempo que se yo... el asunto es como uno se la ingenia para entrar a la ducha, abrir la canilla y ducharse, porque eso eternamente está lloviendo. Y bueno... primero fue un factor de inserción social y luego pasó a ser como algo religioso para mí o sea empecé a tener un despertar espiritual, empecé a darme cuenta que la música era como... muy fluido ahí no... o sea que hacer música era muy... hay como un factor medio único como que el artista se puede conectar con ciertos planos, con ciertos estados... y bueno la música está ahí, me acompaña todo el tiempo.
                 
  Cuando fue el festival de guitarra yo notaba eso, no? como que la Iglesia, con la gente, como que había una conexión, había un silencio que era sagrado realmente no? A mí me gustó muchísimo no? Y... ¿cuando viniste a San Marcos, la música que vos traías cambió?    
                 
  ¡Sí! Mucha, notablemente. San Marcos pasó a ser como un gran laboratorio para mí, por la edad en la que vine ¿no? Yo tenía 24 años cuando llegué a San Marcos, ahora tengo 43, o sea que hace 19 años no? A un período de tal vez 15 años que fueron de una transformación muy importante, muy movida, interna, sobre todo en la conexión con el folklore, el contacto con los músicos nativos y el contacto con la naturaleza sobre todo, como te conté mi formación fue con los fronterizos, mi papá es chaqueño y escuchaba mucho folklore y tango. Pero acá mas que nada me conecté con el folklore desde su geografía, desde la naturaleza, empecé a sentir los ritmos y los tiempos, que tiene el monte que tiene el día, la noche, los sapos, los grillos, la chicharra, la presencia del algarrobo, los caminos de tierra... todo ese conjunto de cosas de impresiones se acomodaban internamente, es lo que nutre realmente la música. Escuchar o hacer folklore en la ciudad no es lo mismo... Ahí el folklore entro mucho en mi forma de componer, y junto con el rock que yo traía y el jazz, se juntó mucho y hay todo un período de composición de muchos temas que fui haciendo. Incluso acá en San Marcos empecé a componer con letras, antes componía instrumental y trabajaba para teatros, los primeros trabajos profesionales que hice fueron para sonorizar imagen, musicalizar obra de teatro...    
                 
Acá en San Marcos...?
                 
  No, no en Buenos Aires. Y después acá, me empecé a interesar por la letra, es otra cosa que quizá descubrí acá. Otra cosa que me dio vivir acá son los inviernos. Yo no tenía nada cuando llegamos a San marcos, desde el punto de vista que no tenía nada que perder ni nada que ganar, nos fuimos de la ciudad porque no nos proponía una forma de vida que era la que anhelábamos. La necesidad de el contacto con la naturaleza fue el principal móvil. Vivimos 15 años sin luz eléctrica. Tuve a mis hijos en mi casa y toda esa experiencia, fue un período muy Solís, todo eso es San Marcos para mí. Ahora vivo en San Marcos pero bastante con un pie afuera, trabajo toda la semana acá en el aula.  
                 
        Para vos la música es un medio de vida?
                 
Tener un medio de vida es vital para una persona que no tiene ninguna renta, como es mi caso no? Entonces esa es y fue durante mucho tiempo mi lucha, lograr mantenerme siempre cerca de la música y mantener mi familia. Como a muchos músicos le ha pasado y sobretodo en mi caso que me alejé de una ciudad donde tenés mas posibilidades, tuve que echar mano a la docencia, y la docencia fue algo que empecé a explorar en el ‘81. Hace 20 años. Empecé a hacer un grupo en Gral. Pacheco, en la provincia de Buenos Aires. Teníamos un grabadorcito, una guitarra, unas flautitas y empezamos a juntar mangueras, lo que sea para golpear y así empezamos a hacer casa de sonido. Siempre incursioné en esa forma de educar que es la no formal justamente, es una educación no curricular donde vos tenés un gran campo de exploración. Otra cosa que fui haciendo aparte de talleres para niños fue dictar clase de guitarra, también dirigí coro acá en San Marcos entre el `87 y el ´93. Pero todo eso no me alcanzaba para vivir, también salí a trabajar como albañil. Hice instalaciones de plomería también.
  Cuando nació Nicanor que es el segundo hijo hubo un momento muy duro económicamente, estaba buscando trabajo y salió la posibilidad de ir a sembrar ajo. La siembra del ajo es muy dura. Tenés que encorvar la cintura todo el tiempo. Erramos un montón los que empezamos a sembrar, nos iban a pagar por línea, cuando voy por la segunda línea y ya no doy mas, miro hacia delante y dos líneas mas allá estaba Manuel y todo el otro grupo de criollos nos habían quitado como diez líneas y ahí me doy cuenta que al ritmo que íbamos... ellos se iban a hacer todo el campo... y nosotros nos íbamos a matar ahí, pero lo que yo entiendo es que las opciones no sirven mucho. Pasó algo muy curioso que me produjo un cambio muy grande, estaba llevando una línea, estaba por la mitad y de repente empiezo a ver que venía en al misma línea de frente sembrando ajo, veo que era uno de los criollos y en un primer momento no me calló muy bien , por el orgullo de que no quiero que me ayuden, empiezo otra línea y cuando llego a la mitad veo otro haciendo lo mismo y a Manuel le estaban haciendo lo mismo. Y veo que entre ellos también se lo estaban haciendo, porque entre ellos también había lentos. Al poco tiempo éramos un mismo bloque que íbamos haciendo las líneas y cobrábamos todos lo mismo. Ese pensamiento cooperativo natural, innato y el choque que produjo con mi educación no cooperativa, educado para el individualismo. Fue muy fuerte. Todo terminó en una gran fiesta, un gran asado. También me di cuenta que yo no podía hacer ese trabajo, quedé con la cintura hecha una bisagra vieja. Había desarrollado cierta cantidad de instrumentos que los hacía con reciclados y demás y en base a eso, dije voy a intentar venderlos en las escuelas y desde ese momento fue el cambio crucial. Dije “pastelero a tus pasteles”, sos artesanos, sos músico y sos vendedor, bueno tratá de congeniar todo eso. Fui con un muestrario y recorrí escuela y levante pedido en todas las escuelas a las que fui. No lo podía creer. Volví, me puse a trabajar, y a los 15 días cobré en efectivo todo lo que vendí, y así comencé una profesión que fue un detonante de toda una cuestión. Comencé a vender instrumentos didácticos. Que duró 2 o 3 años. y ahí empecé a tener contacto con el mundo docente, y me empezaron a pedir cursos en las escuelas para que se los enseñe a tocar. Luego empecé a trabajar dando talleres que integraban docentes y niños, entonces le enseñaba a construir un instrumento, a explorarlo y a ensamblarlos en una orquesta. Hice el primero en San Marcos en el año ´94 y después hice en Cba. en unos jardines de Infantes y empecé a notar que surtía un efecto muy bueno el hecho de construir un instrumento producía una motivación extra muy importante que después me di cuenta que tiene que ver con una cuestión arquetípica que es como encender un fuego, hacer un pan. Son tareas primordiales. Todo esto me llevó a conectar los instrumentos con todo el estudio antropológico de las sociedades aborígenes, las culturas cazadoras primordiales, éstas desarrollaron cooperativismo, muchos valores. Y el naciemiento de los lenguajes, ya sean artísticos y de la comunicación en general, provienen de esta cultura primordial. Por eso digo que las culturas cazadoras-recolectoras es una cultura primordial. Empecé a notar que construír un instrumento conectaba con esa parte, conectaba con la parte arquetípica del ser humano y que eso producía un gran entusiasmo, que se podía aprovechar como motivación en el aula. Todo eso lo enmarqué dentro de una visión pedagógica que tiene que ver con una educación vivenciada, es tratar de desfragmentar la educación. La educación está fragmentada en cuanto a las áreas de estudio que no están conectadas, en cuanto a la no consideración del educando como un ser íntegro, holístico, con su parte afectiva, su parte cognitiva y su parte motriz. La desarticulación que hay entre los diferentes grados en la escuela. Entonces empecé a ver que esta propuesta de construir un instrumento podía ayudar, explorar el instrumento y organizando esa exploración grupalmente conduce hacia la orquestita y esta es una experiencia grupal, a través de la música social, incluso desplazando el lenguaje verbal que esta muy contaminado en cierta manera. Trabajando con estos instrumentos étnicos que por ahí te producen uno o dos sonidos, pero esos dos sonidos son suficientes porque son como una sustancia plástica que se acomoda a la expresión, ir proponiendo que coordinándolos de manera que cada uno de esos sonidos tengan un valor, estén ensamblados. Una armonía que hay que buscarla por el lado del minimalismo en la música.    
El minimalismo es una corriente contemporánea que habla de minifrases o microfrases que es lo que hacen los sapos en los estanques, una trama en la que cada uno pone un poquito, deja silencios o sea no rellena todo. Esto aparece en muchas músicas étnicas, sobre todo en las más primitivas, en el minimalismo, o sea en la música contemporánea. Yo trabajo y enseño a trabajar de esa forma, con el minimalismo, utilizando instrumentos étnicos, primordiales de fácil manipulación y que tengan variedad tímbrica. Con estos encuadres empecé los talleres con niños y docentes hasta que hice uno muy resonante en la escuela normal en el año ´95. Eran 400 chicos en total, desde jardín hasta séptimo, y construyeron cuatro instrumentos diferentes repartidos en los diferentes niveles. y después les enseñé una frasecita que justamente con esta idea que se contestaban unos a otros y los junté a todos en un acto final, y los directivos se entusiasmaron y llamaron a los medios, a los padres, fueron algunos canales de televisión. Fue maravilloso. Esta experiencia fue tan importante que bueno, encare a la rectora para hacer un trabajo de capacitación docente. La rectora lo elevó a la inspección de institutos de formación docente y el inspector recibió el video y mandó  
                 


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