Entrevista con Liliana Poggio
Lic. en Psicología- Residente en San Marcos Sierras
Creadora de la Psicología de la Aceptación

Liliana Poggio recibiendonos para la entrevista

San Marcos Sierras no sólamente luce interesantes lugares naturales. También la gente del pueblo resulta muy interesante cuando tenemos la oportunidad de conocerla.


Al igual que la Lic. Liliana Poggio, muchos son profesionales que dejaron la comodidad de la ciudad para bucear más profundamente en su interior y de esa forma ser más útiles al resto del mundo o, como dirían algunos, "no ser devorados por un sistema que promueve el egoísmo como forma de vida".


Publicamos en exclusiva una entrevista que se le realizara recientemente a Liliana, así como algunos de sus trabajos los cuales por primera vez están disponibles en internet.


   
ENTREVISTA

P: Contáme qué estás haciendo ahora como Terapeuta

R: Lo que hago como terapeuta está directamente relacionado a mis procesos internos y el vivir en San Marcos tiene mucho que ver. Cuando llegué aquí, a fines del '87 me encontré con situaciones muy nuevas para mis condicionamientos y entre ellas la dificultad de ejercer como psicóloga, no porque no hiciera falta o porque mi consulta fuera inaccesible económicamente para los demás. Se me planteaba una verdadera incógnita, porque me había podido desempeñar profesionalmente en otros países, como Suecia, México y Ecuador y a pesar de que los comienzos siempre son difíciles en cualquier lugar, pasado un tiempo me podía ubicar laboralmente. De manera que tenía una cierta confianza respecto a mis posibilidades de ejercer. Pero aquí no ocurría lo mismo. En una zona rural cualquier profesional especializado tiene posibilidades de trabajo. De a poco me iba dando cuenta que no era un momento personal para ejercer, para ayudar a otras personas, para orientar sus vidas, porque en mí estaba ocurriendo una especie de metamorfosis. Venir de la ciudad, del extranjero, a un pequeño pueblo de las sierras, implicaba una revisión de todo. Pasaba el tiempo y mi trabajo como psicóloga era ínfimo. Mi persona estaba como en una licuadora. El estar inmersa en la naturaleza, haberme hecho vegetariana , y conocer a Sai Baba me cambiaba todos los abordajes y las vivencias. Esta "gran mudanza" parecía necesitar -me sin otra actividad más que yo misma como objeto y sujeto de observación y cambio. El problema económico que significaba no tener entrada de dinero, contribuía enormemente en este proceso. Me obligaba a una alimentación controlada, exenta de harinas, de leche, a base de arroz integral que depuraba el cuerpo y la mente. Aparecían situaciones económicas favorables en forma esporádica que apenas permitían la sobrevivencia. En todo esto se sentía la mano del Maestro. Fin del año 90 viajo a India para estar ante la presencia física de Sai Baba, y al volver me doy cuenta que estoy viviendo una profunda transformación, varias vidas en una sola. Durante la estadía en el Ashram y en mi relación interna con Sai, comienzo una tratamiento que nunca antes había hecho y que consistía en lo que yo llamaría "pensar con el corazón". Este proceso personal, las vivencias, las tomas de conciencia que voy experimentando, van definiendo otra forma de relación conmigo misma y con los demás. Puesta en el contexto terapéutico, voy cambiando también el enfoque, la forma, todo. Surge en mi la necesidad de evitar presuposiciones, interpretaciones, diagnósticos, en fin teorías. Esta nueva actitud tenía mucha relación con lo que había experimentado en el Ashram. Sentía que Sai me había "roto la cabeza".

P: ¿Cómo es eso?

R: Cada vez que mi mente pensaba algo presuponiendo en base a mis conocimientos o condicionamientos, hechos que se suscitaban, desvirtuaban mis presuposiciones. Esto me ocurría sistemáticamente. Todo lo que pensaba no era, todo lo que la mente anticipaba no se cumplía. Llegó un momento en que me dije:-no quiero pensar más. Me sentía traicionada por mi propia mente. Cada vez que la mente hacía un juicio interno por mínimo que fuera, la experiencia inmediata se encargaba de invalidarlo. Así fue como llegué muy sensibilizada con esto de usar la lógica ,la racionalidad tanto en las teorías como en lo cotidiano.

P: ¿Cuál era tu formación como psicóloga?

R: En lo que respecta a la formación profesional recibida , he sido muy fiel al psicodrama Moreniano. Tuve en mis comienzos una formación psicanalítica importante, como también y en forma posterior, de otras escuelas como la Guestáltica y Sistémica P: A quiénes considerás como maestros en tu formación como psicodramatista? R: Conocí el psicodrama en el año '71 con Rojas Bermúdez, hice talleres con Bouquet, Dalmiro Bustos, a quien considero especialmente como maestro , y recibí entrenamiento de Zerka Moreno en Estados Unidos, en el Instituto Moreniano de Beacon, estado de Nueva York.

P: ¿Esa formación ya no te servía?

R: Todo sirve siempre, pero las nuevas experiencias de vida, las migraciones de países y lugares, me pedían otro enfoque, algo totalmente nuevo. No podía seguir aplicando lo que había aprendido. La vida en un pequeño pueblo como San Marcos Sierras cambiaba los encuadres. Algo me decía: Vacíate de todo contenido. Nada de lo que había aprendido me servía en ese momento. Lo que sí me servía era todo lo nuevo que estaba viviendo, siempre y cuando no lo quisiera encuadrar en lo que sabía. Entonces comencé a escuchar a mis pacientes, desde un vacío mental, sin condicionamientos teóricos, hasta que en un momento de la consulta y en forma natural comienzan a surgir ideas, conocimientos respecto de la otra persona, que no son fruto de ninguna especulación, ni razonamiento basado en alguna tendencia del pensamiento, para mí misma es nuevo, creado desde una instancia no mental. La diferencia que observaba con la forma anterior , era que antes escuchaba con una intención, encajando la práctica a la teoría, ahora mi necesidad de vacío mental, de no presuponer, de no responder a estímulos, hacía que recurriera a una guía interna a la que de alguna manera me abandonaba y confiaba, para que desde ese lugar se produjera un conocimiento que le sirviera a la situación planteada por la persona que consultaba.

P: ¿Podría ser la parte espiritual o sagrada de uno mismo?

R: Claro, pero en ese momento no lo hacía desde ese pensamiento, sino desde la necesidad de innovar, de comprender todo desde otra perspectiva.

P: Era la primera vez que te cuestionabas y cambiabas tu enfoque terapéutico?

R: No, en realidad iba conociendo corrientes y entrenándome con las que me identificaba. Pero esto era distinto no había una nueva corriente o tampoco quería adoptar una nueva. En realidad comenzó años atrás, en el '85 cuando regresé de vivir en el extranjero, una nueva crisis personal debía enfrentar. Las situaciones que surgían en mí no eran comprendidas por la psicología que yo misma practicaba Parecía haber llegado a un punto de mi búsqueda de mejoramiento personal que desde lo que conocía no podía ser satisfecha.

P: ¿Por qué?

R: Porque en un momento me di cuenta que quería aprender a estar conmigo misma. Hice consultas, y los especialistas, es decir buenos psicólogos, no me pudieron ayudar. La psicología que yo conocía, lo remitía a un conflicto, a bucear en experiencias del pasado. Desde una y otra técnica no me sentía comprendida. P: ¿Qué hiciste entonces? R: Decidí buscar por mí misma. Aparecieron los teósofos, especialmente Khisnamurti y Annie Bésant, segunda presidenta que tuvo la sociedad teosófica en occidente. Ellos trajeron los Vedas, las escrituras sagradas de la India, a occidente. Krihnamurti era hindú y Annie Bésant, inglesa, quien lo descubrió en India, constituyéndose en su madre espiritual. P: ¿Qué dicen los teósofos? R: Los que llamamos " teósofos", son los que traen de Oriente a Occidente, sus conocimientos metafísicos, esotéricos, místicos, o como queramos llamarles. Con ellos se opera en mi un cambio existencial. Después viene mi trabajo espiritual la apertura a otros mundos o dimensiones del ser. Así también aparece Sai Baba y sus enseñanzas, en las que me concentro y dedico a poner en práctica aprovechando la austeridad de vida y el contacto con la naturaleza que me ofrece San Marcos . Mis hijos, que en ese entonces tenían 11, 16 y 18 años hacen lo mismo y en común acuerdo establecemos una vida organizada y disciplinada orientada al control de los sentidos, la devoción y el servicio. El profundo cambio que vamos logrando va afectando cada vez más la práctica profesional y voy descubriendo en la experiencia propia, cómo el vínculo con el paciente es lo que determina la efectividad terapéutica. Como la autoindagación, el descubrimiento del propio Ser, es lo que verdaderamente ayuda a otro. Las teorías, o técnicas que se empleen son secundarias. Lo importante es la propia transformación, es el trabajo que el terapeuta hace consigo mismo. Es decir la propia claridad y verdad es la que permite la clarificación de otro. La vocación de servicio, el deseo de servir , es lo que posibilita la curación. Si esto no existe en una real dimensión, toda consulta o tratamiento no pasa de ser un paliativo. Cuando abrimos los canales del Ser, cuando la compasión nos invade, y el deseo de ayudar es auténtico y desinteresado, ayudamos efectivamente al paciente

P: ¿Cómo se compatibiliza la actitud de la que hablás con los altos honorarios que a veces tienen psiquiatras y psicólogos?

R: Un terapeuta debe de considerar su honorario como lo que le permite subsistir, no enriquecerse. El verdadero motivo de su trabajo es contribuir a que la persona que sufre deje de sufrir.

P: ¿Existe alguna psicoterapia que permita esto?

R: La terapia más efectiva es la que contribuye a que la persona se encuentre consigo misma. El terapeuta es un agente de cambio, su función es ayudar al desarrollo de la autoconciencia y la autoindagación, únicos caminos para una verdadera curación. P: ¿Tiene algún nombre en particular tu terapia? R: La llamo: "Psicología de la Aceptación". La aceptación de nuestra luz y nuestra sombra.

P: ¿Considerás que los que se dedican a la psicoterapia deben de llevar una forma de vida especial?

R: El terapeuta debe de haber logrado una cierta plenitud en su vida interna, que la trasmitirá en el vínculo, ese contacto es lo que ayudará a su paciente, el enfoque que el terapeuta utilice plasmará la terapia, pero la efectividad de la misma la determina su condición o salud física, emocional y espiritual.

P: La mayoría de los psicólogos tienen fama de ser ateos. ¿Es así?

R: Fui atea 15 años de mi vida, la psicología influyó mucho en este absurdo ateísmo, que no era otra cosa que engreimiento intelectual. Por mi parte puedo decir que encontré lo que buscaba, cuando reconocí la existencia de un Creador, y ese descubrimiento me llevó a un profundo cambio de vida. Lo importante en una terapia, y en particular en la que practico, no es el reconocimiento de la existencia de Dios, sino el descubrimiento de la propia esencia, de la cual la personalidad es el vehículo. Para ello necesitamos desarrollar el Discernimiento como herramienta para las elecciones y los caminos que la vida plantea; volver a los Valores Universales. Hacernos concientes de que la salud y el bienestar están directamente relacionados con los alimentos que ingerimos, con todo lo que permitimos que entre por los sentidos. Esto es lo que nos lleva al reconocimiento de esa esencia, ese Ser que es uno y el mismo a los 15, 30 o 60 años de edad. Reconocernos en una identidad que todos tenemos, y que se parece mucho a eso que nos tramite el niño pequeño, puro, recién nacido. Recordar a veces que seguimos siendo ese mismo niño que podemos ver en alguna foto del pasado, nos testimonia ese Ser, esa esencia.

P: Respecto de tu trabajo, es curioso que en un pueblo como este la gente vaya al psicólogo, no?

R: Se podría pensar que sí porque es una zona rural, pero hay mucha inmigración en este pueblo, de personas que buscan, y el nativo de a poco va tomando conciencia de la necesidad de consultar cuestiones que antes no se tomaban en cuenta, como es el sufrimiento psicológico. Durante dos años atendí gratuitamente en el Dispensario local, al principio los paisanos, se preguntaban para qué atendía una psicóloga. No pasó mucho tiempo en que comenzaron a consultar y a darse cuenta que uno puede cambiar ciertos "males", que el abrirse a otro, en este caso el terapeuta, puede ayudar a esclarecer y ver algo que parecía sin solución, como un camino de superación y crecimiento. Los seres humanos sufrimos no porque vivamos en grandes ciudades y alienados, este es un extremo de la sociedad de consumo, sino porque los hábitos de vida, fruto de una cultura o modas, han dejado al hombre de lado y en su lugar está las necesidades materiales de un sistema. Hoy el cable, la televisión y los videos llevan todo esto a las intimidades de un hogar esté en Buenos Aires, Estocolmo o en un pueblito serrano. Es más posible encontrarse con uno mismo en un lugar como este, pero también hay que desear hacerlo. Estamos educados para la distracción, para la evasión de las verdades fundamentales, esto nos hace infelices, estemos donde estemos.

P: Una última pregunta: ¿Aprendiste a estar con vos misma?

R: Decirte que sí, sería una arrogancia, lo que puedo responderte es que sé qué quiero y adónde voy. Esto me hace sentir un grado de plenitud y el sentimiento de que el "el mundo no me debe nada".

P: Esta sí es la última ¿Cuánto hace que vivís en San Marcos?

R: Tengo dos respuestas: Una es que hace 20 años que vivo aquí. La otra es que cuando llegué a San Marcos, en realidad sentí que al fin había llegado.



Trabajos disponibles de Liliana Poggio

Para contactarse con la Lic. Liliana Poggio puedes escribir a lilianapoggio@sanmarcossierras.org



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